Erosión y desertificación en España

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1 Introducción

La desertificación es un proceso de degradación en la cual, el suelo fértil y productivo pierde total o parcialmente el potencial de producción, debido a variaciones climáticas y las actividades humanas.
Aproximadamente dos terceras partes del territorio español pertenecen a las categorías de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas. Estas zonas donde la evapotranspiración potencial es muy superior a las precipitaciones, son susceptibles de sufrir desertificación. 
Debemos sumar también otros factores como suelos pobres en nutrientes, laderas escarpadas, sequía estacional, variabilidad de lluvias y fenómenos como la gota fría que son propios de varias zonas españolas y que convierten a España en el país europeo con mayor riesgo de desertificación.

Mapa de aridez de España
En el mapa de aridez de España se observa que toda la mitad sur, a excepción de las cadenas montañosas más elevadas, la meseta norte, la cuenca del Ebro y la costa catalana entran dentro de las categorías de tierras áridas, semiáridas y subhúmedas secas, y por lo tanto estas áreas son susceptibles de desarrollar el fenómeno de la desertificación.

Las Islas Canarias y el sureste peninsular presentan el mayor riesgo de desertificación en nuestro país. Con un riesgo «alto» o «muy alto» se encuentran las provincias de Alicante, Murcia, Almería, Granada, el oeste de Albacete y el sur de Cuenca mientras que con un riesgo «alto» destacan el suroeste de Córdoba y sur de Jaén, así como la provincia de Tarragona y la costa de Castellón.

La zona de Levante y Castilla La Mancha tienen graves problemas de sobreexplotación de acuíferos. En las provincias de Huelva y Almería hay un mal uso generalizado en prácticas agrícolas, como la sobreexplotación a fin de obtener varias cosechas al año, el uso desmedido de pesticidas y plaguicidas, el uso de semillas transgénicas o alteradas genéticamente…

Por su parte Galicia posee amplias zonas reforestadas con Eucaliptos, árboles rentables para la industria papelera pero pésimos en cuanto a lo relativo a la tierra ya que extrae de ellas todos sus nutrientes, dejándolas infértiles. Además, siguen usándose en España la quema de rastrojos y restos de poda incrementando el riesgo de incendios.

Mapa riesgo de desertificación
Mapa riesgo de desertificación. Este fenómeno inducido por el hombre afecta de una u otra manera a casi la totalidad del territorio de España salvo la cornisa cantábrica y el noroeste. 

De acuerdo con la UNESCO, España es el único país europeo con un alto riesgo de desertificación. Cada año se pierden en España más de 1.150 millones de toneladas de suelo fértil.

2 Causas de la desertificación

La desertificación constituye un proceso complejo que conlleva a la degradación persistente de los ecosistemas de zonas áridas y semiáridas, debido diferentes factores:

  • Zonas con clima semiárido, sequías estacionales, variabilidad de las lluvias y lluvias súbitas de gran intensidad.
  • Suelos pobres con marcada tendencia a la erosión.
  • Relieve desigual, con laderas escarpadas y paisajes muy diversificados.
  • Grandes pérdidas de la cubierta forestal a causa de repetidos incendios de bosques.
  • Condiciones de crisis en la agricultura tradicional que llevan al abandono de tierras, con la consiguiente erosión y deterioro del suelo y de las estructuras de conservación del agua.
  • Ocasional explotación insostenible de los recursos hídricos.
  • Concentración excesiva de la actividad económica en las zonas costeras como resultado del crecimiento urbano, las actividades industriales, el turismo y la agricultura de regadío.

La erosión acentúa los procesos de desertificación y viceversa (la erosión se define generalmente como el arranque, transporte y sedimentación de materiales).En el Estado español, los principales problemas de erosión del suelo se localizan en áreas agrícolas, por la utilización de prácticas inapropiadas, como la roturación de zonas marginales en áreas de piedemonte, sobre materiales sueltos y altas pendientes.Otra fuente de erosión se debe a la proliferación de grandes extensiones de invernaderos en las sierras costeras del Levante donde, junto a otros impactos como la ocupación de hábitats naturales, se producen activos procesos de erosión y grandes movimientos de tierra, similares a veces a los requeridos por las canteras.
Para luchar contra la erosión se realiza cada diez años, siguiendo la Directiva de la Unión Europea para la protección del suelo, el Inventario Nacional de Suelos, en el que se identifica el estado de los mismos, para proceder a continuación a tomar las medidas necesarias para su protección.

Se suele considerar la erosión como la principal causa de pérdida de suelo fértil y  por tanto, causante de la desertificación. En España, además de la erosión, encontramos como causantes de la pérdida de suelo: el uso insostenible del agua, la urbanización excesiva, el hipertrófico desarrollo de las infraestructuras de transporte y una inadecuadas prácticas forestales y agrarias.

Uso insostenible del agua

El elevado consumo de agua está produciendo la sobreexplotación de acuíferos en algunas regiones de España. El consecuente descenso en los niveles freáticos da lugar a la desaparición de fuentes, manantiales, arroyos y zonas húmedas, lo que sin duda constituye una manifestación de primera magnitud de la desertificación.

El crecimiento descontrolado del regadío en el Sureste Ibérico y la proliferación urbanística, genera una intensiva explotación de los acuíferos. El regadío en la cuenca del Segura consumía en 1995 el 225% de los recursos renovables, lo que supone la mayor presión sobre los sistemas naturales de todos los países mediterráneos europeos.

La sobreexplotación de toda la cuenca entre 1983 y 1995 ha crecido a un ritmo exponencial, con una tasa de crecimiento del 15,3 % anual. Las consecuencias ambientales y sociales de esta sobreexplotación incluyen el descenso de los niveles piezométricos, la progresiva salinización de muchos acuíferos, la desaparición de numerosas fuentes y manantiales, la degradación de diversos humedales, el agotamiento de las aguas de reserva y la degradación del paisaje.

En áreas costeras de la cuenca como Mazarrón y Águilas, la sobreexplotación de acuíferos ocasionó la pérdida del 85% de los caudales de manantiales existentes en 1916.

Actividad urbanística

La urbanización y la construcción son las principales causas de destrucción y transformación irreversible del territorio. Ya en 1992, España era el estado europeo más afectado por la pérdida irreversible de suelo fértil por urbanización. Además, en España estos suelos fértiles y de alto valor agrícola son más escasos y la tasa anual de pérdida por urbanización es mayor que en otros países.
Frente al modelo de ciudad compacta, el de ciudad dispersa requiere una mayor red de infraestructuras de transporte, un gran incremento en el consumo de agua y una mayor pérdida de suelo fértil.
También hay que tener en cuenta los problemas derivados de la actividad minera necesaria para proporcionar materiales para la construcción (cemento, áridos, roca y piedra).

Modelos de ciudad
Modelos de ciudad

Infraestructuras de transporte

Las infraestructuras de transporte ocasionan una irreversible pérdida de suelo fértil. Más de un 20% de todo el suelo que se ha convertido a artificial en España entre 1987-2000 fue debido a la construcción de autovías. Debemos considerar que el impacto es mayor si estas infraestructuras se trazan sobre terrenos agrícolas fértiles como es el caso de las vegas.

Además, urbanización y construcción de carreteras están estrechamente relacionados y se potencian mutuamente: La construcción de nuevas carreteras permiten el aumento de la accesibilidad a determinadas zonas, lo que origina un incremento de la presión urbanística que a su vez presiona para la construcción de más viales.

Actividades forestales y agrarias

La política forestal española, orientada hacia la producción maderera a partir de la década de los 60, ha generado enormes problemas de erosión. Aterrazamientos en laderas, pistas forestales y enormes cortafuegos, así como el monocultivo de especies inadecuadas a nuestra orografía y clima, provocaron en pocos años la pérdida de millones de toneladas de suelo fértil. Estos errores han empezado a corregirse, reconociéndose la necesidad de conceder prioridad a la función protectora de los bosques y el respeto a la vegetación natural.

Por otro lado, los incendios forestales (cerca del 95% de los mismos son producidos por el ser humano) también contribuyen a la degradación del medio natural, más si tenemos en cuenta que la recurrencia y extensión de estos incendios en España rebasan con creces la capacidad de regeneración natural de los terrenos afectados.

Superficie anual afectada por incendios forestales en España
Superficie anual afectada por incendios forestales en España

En cuanto a la agricultura, la pérdida de suelo proviene del aumento de la mecanización, la utilización de agroquímicos, la tendencia al monocultivo intensivo y el cultivo en superficies con fuertes pendientes. En el caso de algunos cultivos leñosos como el olivar, que ocupa extensas superficies donde sus suelos permanecen desnudos gran parte del año por laboreo o por tratamientos con herbicidas, quedan expuestos a la fuerte erosión hídrica de las lluvias estacionales.

3 Efectos de la desertificación

En España, un 75% del territorio se encuentra en zonas susceptibles de sufrir desertificación, y un 20% ya lo ha hecho.
En su estado inicial, la desertificación es posible revertirla, pero si se atraviesan determinados umbrales se hace complicado volver al estado inicial. A escala geológica se volverá a crear suelo, sin embargo, es un proceso irreversible a escala humana, ya que a la naturaleza le puede llevar miles de años formar el suelo.
Hay procesos de desertificación que llamamos heredada, porque comenzaron hace tiempo ya. Se cortó mucho monte con distintos motivos: se necesitaba madera para la Armada Española, para crear zonas de pasto, para obtener leña para fundir mineral… Y aunque sucedieron hace siglos aún no se han recuperado.

Además, el cambio climático podría tener consecuencias graves a medio plazo, ya que en la zona del mediterráneo occidental se prevén una subida de las temperaturas, una disminución de las lluvias y episodios de precipitaciones muy intensos. Ésto implicará fuertes escorrentías que arrastrarán mucho suelo, aumentarán los procesos erosivos y empobrecerán más el terreno. Es probable que disminuyan la extensión de las tierras cultivables, la duración de las temporadas de cultivo y el rendimiento potencial de muchas zonas.

4. Desertificación y degradación

En 1991 el PNUMA definió la desertificación como “La degradación de la tierra en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas debido a un impacto humano negativo”. Este concepto resulta muy vago y amplio, ya que en principio debe considerar cualquier tipo de degradación de la tierra. Además, al asimilar desertificación con degradación, se fortalecen las connotaciones negativas que injustificadamente recibe otro término próximo: el de desierto. Así, las áreas desérticas y zonas áridas, las cuales se definen en términos estrictamente climáticos, son consideradas como zonas degradadas, por lo que son receptoras de todo tipo de infraestructuras, polígonos industriales, vertidos y acumulaciones de residuos. Estas zonas están sufriendo por ello una pérdida de calidad paisajística y ambiental, especialmente en los saladares y zonas esteparias.
Vegetación de zonas áridas

No todas las zonas áridas provienen de la destrucción de la cubierta vegetal. En zonas áridas como el Sureste Ibérico, el equilibrio dinámico clima-vegetación impide la existencia de un estrato arbóreo. De hecho, buena parte de las comunidades vegetales de estas zonas, aunque de bajo porte, presentan un grado de conservación y de madurez mucho mayor que el de otras zonas con mayores precipitaciones y estratos arbóreos. Y es que la escasez de recursos hídricos ha mantenido estas zonas muy alejadas de la intervención y explotación humana. Estas zonas presentan comunidades de gran valor ecológico y naturalístico, cuya importancia se ha puesto de manifiesto con el inventario de hábitats de interés comunitario y prioritario para la Unión Europea y con las propuestas de Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) para la red Natura-2000.

 Matorrales en ambientes áridos y semiáridos
Matorrales en Ambientes áridos y semiáridos. Parque Nacional de 
Cabo de Gata (Almería, España). Foto: Juan José Ibáñez

5 Desertificación en el mundo

La globalización económica contribuye a la desertificación. La economía mundial ha generado una especialización de la producción en regiones, donde los países del Sur sobreexplotan sus recursos para generar productos que exportarán a los del Norte. La sobreexplotación agrícola y ganadera conducen a la pérdida de fertilidad del suelo. Además, la explotación maderera para liberar tierras para otros usos (mayoritariamente ganaderos y agrícolas) o para su exportación, está íntimamente ligada a los procesos de pérdida de suelo fértil en las selvas templadas. Además el proceso de urbanización a nivel mundial acarréa consecuencias para el suelo idénticas que en España.

Las consecuencias de la desertificación plantean una grave cuestión de seguridad alimentaria a nivel planetario, ya que teniendo en cuenta el aumento demográfico previsto para 2050, será necesario incrementar la producción en un 75% para abastecer esa población. 
Dado que el 60% de los terrenos agrícolas de todo el planeta están degradados (más de 2.000 millones de hectáreas), sería necesario recuperar 500 millones de hectáreas para asegurar el alimento a nivel global. 
Para España también supondrá un empeoramiento de las migraciones, como se planteó en el Consejo de Seguridad de la ONU de mayo de 2016. España se verá afectada por los flujos migratorios que provoquen los millones de personas que huyan de sus hogares porque no puedan obtener alimento de sus tierras

Situación de degradación de los suelos en el mundo
Situación de degradación de los suelos en el mundo

6 La lucha contra la desertificación en España

La restauración forestal en España comenzó en la segunda mitad del siglo XIX. Desde que se inició la repoblación forestal de tierras degradadas se han recuperado cinco millones de hectáreas. Además también se realizan ramblas para contener la erosión, se añade compost al suelo para aportar nutrientes o paja para minimizar el efecto erosivo de las lluvias.
De la superficie repoblada desde el inicio de las actuaciones, el 75 % han tenido un objetivo protector.

El 17 de junio de 1994 en París fue aprobada con el consenso de más de un centenar de países, la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD).
Fue firmada por España el 14 de octubre de 1994, entró en vigor el 26 de diciembre de 1996 y su texto fue publicado en el BOE nº 36 del 11 de febrero de 1997, por el que adquiere el rango de Tratado Internacional de obligado cumplimiento para nuestro país. En septiembre de 2008, la habían ratificado o se habían adherido a ella 193 partes.

El objetivo de la Convención es luchar contra la desertificación y mitigar los efectos de la sequía en los países afectados por sequía grave o desertificación, para contribuir al logro del desarrollo sostenible en las zonas afectadas. 
Para ello es necesario implantar estrategias a largo plazo que se centren en el aumento de la productividad de las tierras, la rehabilitación, la conservación y el aprovechamiento sostenible de los recursos de tierras y recursos hídricos. 

Proyecto de Lucha contra la Desertificación en el Mediterráneo

Además, desde 1981 está vigente el Proyecto de Lucha contra la Desertificación en el Mediterráneo, (Proyecto LUCDEME), desarrollado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Sus objetivos son: 

  • Determinar las zonas con riesgo de desertificación y analizar los factores implicados en este proceso. 
  • Aplicar sistemas y técnicas para luchar contra la desertificación. 
  • Formar técnicos en la lucha contra la desertificación y realizar campañas de concienciación ciudadana 

7 Retos para el futuro

Para contener los procesos que contribuyen a la desertificación en el Estado español son necesarias nuevas políticas urbanísticas, de transporte y agrarias. En definitiva, se debe reconvertir el modelo económico español, actualmente basado en la destrucción ambiental.

  • Es necesaria una Ley del Suelo que garantice su conservación y dificulte su recalificación para suelo urbano en los casos que no sea necesario, y siempre siguiendo el modelo de ciudad compacta y evitando las zonas más fértiles.
  • En cuanto al transporte, la mejor estrategia para luchar contra la desertificación, es poner las bases para una movilidad sostenible.
  • Se necesita una política basada en la gestión de la demanda y no en el aumento de la oferta, tratando el agua como el bien escaso que es y que debe conservarse al máximo.
  • Al tener las fuentes, manantiales, cauces y zonas húmedas la consideración de dominio público hidráulico, de acuerdo con lo previsto en la Ley de Aguas, deberán adoptarse las medidas necesarias para evitar la reducción de los niveles hídricos existentes, o para recuperar los mismos, reduciendo para ello la extracción y consumo de agua en otros puntos del sistema con los que esté interconectado.
  • Asimismo deben aplicarse medidas fiscales y de gestión de los costes y precios del agua, con el fin de penalizar el consumo excesivo, tanto en los usos agrarios como en los urbano-turísticos.

8 Bibliografía:

http://www.ecologistasenaccion.es/article8776.html

http://www.mapama.gob.es/es/desarrollo-rural/temas/politica-forestal/desertificacion-restauracion-forestal/lucha-contra-la-desertificacion/lch_espana.aspx

http://www.ecologistasenaccion.org/article.php3?id_article=5227

http://e-ducativa.catedu.es/44700165/aula/archivos/repositorio/3500/3670/html/6_erosin_y_desertizacin_polticas_internacionales.html

http://www.astromia.com/tierraluna/erosionespana.htm

http://www.20minutos.es/noticia/2169315/0/desertificacion-activa/afecta-5-por-ciento/peninsula/

http://www.elmundo.es/ciencia/2016/06/17/5763b74222601d58488b45ab.htmlhttp://www.mapama.gob.es/es/biodiversidad/legislacion/legislacion-y-convenios/convenios-internacionales/convencion_desertificacion.aspx

http://www.madrimasd.org/blogs/universo/2016/04/06/146970http://www.noticiasforestales.com/2012_12_01_archive.htmlhttp://composicionurbana.blogspot.com.es/2015_01_01_archive.html

http://www.mapama.gob.es/es/desarrollo-rural/temas/politica-forestal/inventario-cartografia/inventario-nacional-erosion-suelos/estado_actual.aspxhttps://es.wikipedia.org/wiki/Desertificaci%C3%B3n

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