Materia orgánica en el suelo

La materia orgánica es fundamental para el adecuado estado de los suelos, ya que modifica las propiedades físicas, químicas y biológicas de éstos, influyendo en último término en su fertilidad y productividad.

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Importancia de la materia orgánica en el suelo

A continuación se describe la influencia de la materia orgánica en las características de los suelos:

  1. Los colores oscuros de la materia orgánica absorben más calor aumentando la temperatura en suelos y amortiguando los cambios de temperatura entre el día y la noche.
  2. La materia orgánica del suelo puede retener gran cantidad de agua, casi 20 veces su peso en agua, lo que repercutirá en la micro y macrovida del suelo.
  3. El humus, procedente de la descomposición de la materia orgánica, posee cargas negativas que atraen y retienen iones en su superficie, creando agregados en el suelo. La formación de agregados posibilita una adecuada porosidad, la cual permite contener agua y oxigeno, elementos necesarios para un buen desarrollo radicular. A su vez, la porosidad permite un adecuado drenaje, evitando el encharcamiento. Además, estos agregados protegen de la erosión, un aspecto de gran importancia en España, donde se pierden más de 1.150 millones de toneladas de suelo fértil anualmente, siendo España el único país europeo con un alto riesgo de desertificación según datos de UNESCO.
  4. Las sustancias húmicas, derivadas de la materia orgánica, poseen una alta capacidad de intercambio catiónico. Éste hecho se traduce en el incremento de la capacidad del suelo para retener nutrientes, poniéndolos a disposición de los vegetales y evitando su lixiviación por acción de la lluvia o el riego. En términos generales, según datos del Instituto para la Innovación Tecnológica en Agricultura (Intagri S.C.), la materia orgánica posee una capacidad de intercambio catiónico comprendida entre 200-400meq/100 g, contrastando frente a un suelo franco-arcilloso que posee un CIC de 15-30meq/100 g.
  5. La materia orgánica, a través de la acción de las comunidades microbianas del suelo, proporciona el alimento necesario para el crecimiento de las plantas. También suponen el sustento para la macro y microvida del suelo. Estas comunidades de microorganismos, aparte de proveer de nutrientes asimilables a las plantas, pueden crear simbiosis con ellas mejorando su resistencia, nutrición y crecimiento.

Problemas de los fertilizantes químicos

En un sistema natural se mantienen niveles estables de materia orgánica en el suelo cerrando ciclos de materia y energía, sin embargo, en la agricultura actual, mucha materia y nutrientes son sacados del sistema creando déficit en el ciclo. Está comprobado que la materia orgánica del suelo disminuye con el cultivo agrícola y sus actividades asociadas, es por ello que se necesita un manejo de la materia orgánica que permita compensar las carencias y mantener unos niveles óptimos de materia orgánica en el suelo.

Anteriormente se aportaba materia orgánica mediante la incorporación de restos vegetales de la cosecha, mediante técnicas de rotación de cultivos e incorporando estiércol de ganado, sin embargo, actualmente se usan fertilizantes químicos sintéticos que desequilibran los ciclos naturales y olvidan la diversidad mineral, ya que la fertilización se simplifica al aporte de tres elementos industriales altamente solubles (nitrógeno, fósforo y potasio).

Este aporte de fertilizante sintéticos genera altas concentraciones de estos nutrientes en el suelo, que dejan de ser macronutrientes para convertirse en contaminantes y causar graves problemas, hasta el punto de considerarse el incremento de la concentración de nitrógeno, derivado de la fertilización química en actividades agrícolas, uno de los grandes problemas no resueltos que enfrenta la humanidad en este siglo.

Prácticas que van en contra de un buen manejo de la materia orgánica

Algunas prácticas que van en contra de este manejo son la labranza, el aporte de fertilizantes de síntesis y la destrucción de la cubierta vegetal:

  • Prácticas como el arado provocan la rotura de la estructura del suelo generando macroporos llenos de aire. En estas condiciones los restos orgánicos son oxidados y mineralizados. Este proceso, junto a la mayor circulación de agua, también favorecida por el arado, provocarán una pérdida de nutrientes por lixiviación. Del mismo modo, esta aireación genera la oxidación del carbono, liberando CO2 a la atmósfera y disminuyendo la cantidad de materia orgánica en el suelo.
  • El aporte de fertilizantes de síntesis sustituye a la incorporación de materia orgánica y por tanto a la natural mineralización, que pasa por la humificación y que permite una correcta estructura del suelo. Se disminuyen características como son la porosidad, la capacidad de retener agua y nutrientes, la aireación y la acción beneficiosa de microorganismos del suelo.
  • La cubierta vegetal propicia una incorporación constante de material orgánico en los suelos, incrementando así la materia orgánica cerca de la superficie. Esta cubierta puede ser viva o estar compuesta por los residuos de los cultivos anteriores. Además, supone una mayor protección contra la erosión y permite la sujeción del terreno por parte de las raíces. También disminuye la escorrentía favoreciendo la infiltración y aumentando el agua disponible en el suelo. Por ultimo, estas cubiertas son lugares de acogida para multitud de formas de vida beneficiosas para los cultivos.

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